Bienvenidos a LeanStart.es, la revista digital donde el emprendimiento y el humor se encuentran para tomar un café virtual y hablar de negocios. Somos un equipo de entusiastas del mundo startup que creemos firmemente en dos cosas: que la innovación es la clave del éxito y que una buena carcajada puede ser tan revitalizante como una ronda de financiación exitosa.

Nuestra Misión

Nuestra misión es simple: proporcionar contenido de calidad, perspicaz y, por qué no decirlo, entretenido sobre el ecosistema empresarial. Queremos ser ese compañero de viaje que no solo te ofrece datos y análisis, sino que también te saca una sonrisa con un chiste sobre unicornios empresariales o la última anécdota de un pitch que fue más difícil de digerir que una paella sin sal.

Nuestro Viaje

Todo comenzó en un pequeño coworking, donde las ideas volaban tan rápido como los drones de reparto de la última startup de moda. Nos dimos cuenta de que, aunque el mundo de los negocios puede ser serio, también está lleno de momentos absurdos y divertidos que merecen ser contados. Así que decidimos lanzar LeanStart.es, porque si algo hemos aprendido es que el humor y la agilidad son dos activos que toda empresa necesita… y porque “Lean” no solo es una metodología, también es cómo nos quedamos después de pagar el hosting.

Nuestro Equipo

Somos un grupo diverso de profesionales con un amor compartido por las gráficas de crecimiento exponencial y los memes de gatos en oficinas. Nuestros editores podrían analizar un balance general con la misma pasión con la que debaten si la pizza con piña es una innovación disruptiva o un error de la humanidad.

Puede que nos veamos como personas normales y corrientes, pero en realidad somos una pandilla de Indiana Jones en potencia. Nuestras vidas giran en torno a descifrar enigmas milenarios, estudiar la historia de los faraones y planear incursiones arqueológicas de antemano condenadas al fracaso más absoluto.

Nos reunimos periódicamente en una cripta secreta (bueno, es un sótano, pero suena mejor así) para compartir nuestros delirios egipcios. Allí debatimos sobre la verdadera pronunciación de los nombres de los dioses, recreamos rituales funerarios y nos peleamos por quién se queda con la máscara de Tutankamón cuando la encontremos.